Destrucción de Siete Guacamaya
Destrucción de Siete Guacamaya
Corazón del Cielo, Creador, Formador, Serpiente Emplumada, Madre Alom y Padre Kajolom fueron los que acordaron la creación de los seres vivos y el origen de la Tierra, según el Popol Wuj. Por el poder de ellos la Tierra surgió del mar que estaba en remanso, y formó valles y montañas rebosantes de cipreses y pinos, donde los arroyos empezaron a fluir.
Después crearon sucesivamente animales, un ser de lodo y seres de madera para recibir de ellos obediencia, invocación y alabanza. Pero sucedió que los animales no pudieron invocar, el ser de lodo no pudo hablar y los seres de madera no tuvieron memoria de sus creadores.
Esto sucedió cuando aún no había Sol, Luna ni estrellas.
En el tiempo de los seres de madera, un ser vanidoso llamado Siete Guacamaya los iluminaba.
Este ser alardeaba de tener dientes resplandecientes, nariz brillosa, ojos de plata, un trono del mismo metal, plumas, joyas, jade y gemas. También presumía de la admiración que le expresaban los seres de madera por alumbrarlos, y de la superioridad que tenía sobre ellos.
Junajpú y Xbalamké juzgaron de incorrecta la soberbia que Siete Guacamaya expresaba ante Corazón del Cielo, y acordaron causarle la muerte y la pérdida de sus riquezas.
Los hermanos esperaron escondidos entre las hojas a que Siete Guacamaya subiera a aquel árbol de nance al que subía todos los días para comer de sus frutos. Estaba ya comiendo cuando Junajpú le hirió la quijada con un tiro de cerbatana, así que perdió el equilibrio, cayó gritando y luego asió velozmente del brazo al tirador cuando este intentó huir, forcejearon hasta que se lo arrancó desde el hombro y Junajpú escapó corriendo.
Siete Guacamaya regresó a su casa y dijo a su esposa que los dos hermanos le habían dislocado la quijada y aflojado los dientes con tiros de cerbatana, y que sentía mucho dolor, después colgó el brazo sobre el fuego expresando que combatiría contra ellos cuando llegasen a recuperarlo.
Después de reflexionar, Junajpú y Xbalamké hablaron a un abuelo de cabello blanco y a una abuela muy humilde, de ir a la casa de Siete Guacamaya, matarlo y recuperar el brazo, con base en un plan.
Los encorvados ancianos aceptaron y de inmediato los cuatro empezaron a recorrer el camino rumbo a su destino.
Siete Guacamaya estaba recostado en su trono, gritando de dolor, cuando los dos ancianos y los dos jóvenes pasaron por ahí. El Abuelo le dijo que la anciana y él sacaban gusanos de los dientes y colocaban huesos en su lugar a cambio de alimento para ellos y sus dos nietos, y el plan funcionó, pues Siete Guacamaya pidió al abuelo y a la abuela curarlo.
Siguiendo el plan elaborado por Junajpú y Xbalamké, los ancianos dijeron a Siete Guacamaya que necesitaban cambiarle los dientes de jade para curarlo, pero él manifestó oposición diciendo que perdería su ornamento.
Los abuelos insistieron, lograron su consentimiento engañándole, le sustituyeron sus piezas dentales de jade por granos de maíz blanco y le quitaron sus joyas.
Siete Guacamaya murió por la tristeza que le causó la pérdida, y su esposa murió también.
Entre tanto, Junajpú recuperó su brazo, los abuelos se lo implantaron y él estuvo sano de nuevo.
Comentarios
Publicar un comentario